3 señales de alerta para mejorar la cultura organizacional

Escrito por carolina

Tiempo de lectura: 5 minutos

Una buena cultura organizacional es clave para que una empresa alcance el éxito. Cuando los colaboradores se sienten cómodos en su lugar de trabajo, rinden mejor y se concentran en llevar a cabo sus tareas. Asimismo, si existe una correcta comunicación al interior de los equipos, los procesos suelen ser más fluidos y eficientes.
Cuando una cultura organizacional es saludable, los colaboradores se sienten cómodos, rinden mejor y se concentran en llevar a cabo sus objetivos. La comunicación y procesos entre equipos son fluidos y eficientes.

 

Sin embargo, muchas empresas en crecimiento tienen establecida una mala cultura organizacional y lo desconocen.  

 

Una de las principales consecuencias de una mala cultura organizacional es el costo que puede generar al empleador: fomenta el absentismo de los trabajadores, trae problemas de salud producto del estrés y produce un exceso de rotación de personal.

 

Para evitar estos problemas, puedes actuar a tiempo y hacer cambios significativos.  A continuación algunos indicios de que tienes una mala cultura organizacional:


1. Problemas de comunicación



Este es un problema que puede darse entre miembros de un mismo equipo, entre distintas áreas y lo más preocupante, con los clientes. La colaboración es clave para la productividad y es muy difícil que esta sea efectiva sin buena comunicación.

 

Según este artículo de Goal Cast, algunas malas prácticas de comunicación son:



- No transmitir las nuevas decisiones implementadas

- Escribir mails ambiguos con mensajes poco claros

- Falta de transparencia
- Rigidez entre jefes y el resto del equipo

- Falta de objetivos específicos

- Exceso de rumores en torno a la oficina

- Poca retroalimentación y reportes

- Comentarios pasivo-agresivos y faltas de respeto

 

Es muy fácil darse cuenta de los problemas de comunicación por la manera en la que los distintos integrantes del equipo se relacionan.



Los insultos y malos tratos nunca deben ser tolerados o tomados como crítica constructiva. El líder del equipo debe estar atento a estas malas prácticas y mostrar con el ejemplo la forma correcta de comunicarse.

 

Si los miembros del equipo ven que el jefe se refiere de mala manera a alguien o no es transparente con las decisiones que toma la directiva, probablemente adoptarán las mismas costumbres.


2. Liderazgo negativo

 

Siguiendo la misma línea del punto anterior, un mal líder puede contaminar un equipo. Algunas características de un mal líder son; tener pocas habilidades comunicacionales, poca visión de futuro, problemas de adaptación, baja capacidad de integrar a su equipo, entre otras.

 

Estas conductas generan una atmósfera de negatividad e intolerancia. Ante un mal líder, los trabajadores sentirán que no pueden confiar en la autoridad y que sus opiniones no son escuchadas.


Es por eso que para elegir a un jefe de grupo hay que tener especial cuidado. No se deben aceptar faltas de respeto ni actitudes arrogantes o condescendientes. Alguien que ve a sus subordinados como inferiores y no como aliados, no está preparado para ser líder.

 

Pese a que un líder tóxico puede traer buenos resultados comerciales en un principio, este éxito no será sostenido en el tiempo. Lo más probable es que se reduzca la producción en el largo plazo.  

3No hay trabajo en equipo

Cada integrante de la empresa debe saber que es una pieza fundamental del engranaje. Todos deben sentirse útiles y valorados. Esto porque cuando la relación es fluida dentro de un grupo, suele reflejarse en un buen desempeño en resultado final.

La idea es que no exista una competencia negativa ni desleal, para que no se generen conflictos.


Para mantener la armonía, no hay que buscar culpables, sino soluciones. Cada colaborador conoce su responsabilidad y contribución para llevar a cabo un objetivo mayor. Por su parte, los líderes deben abstenerse de los favoritismos y aplicar las mismas reglas para todos.

Para promover el trabajo en equipo hay que evitar las estigmatizaciones, reconocer los logros, entregar retroalimentación y resguardar una buena comunicación. 

Conclusión

Una mala cultura organizacional puede generar un impacto negativo en la productividad de tu empresa. Por eso, los líderes son los encargados de promover un ambiente sano y en armonía.


Mejorar la cultura organizacional permite tener tu equipo concentrado en sus objetivos y cada integrante dando lo mejor de cada uno.

 


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