Una nueva realidad: entender el impacto de la automatización en el trabajo es vital para la gestión de personas

Escrito por josé

Tiempo de lectura: 3 minutos

La primera revolución industrial tuvo lugar en el siglo 18. Cambió al mundo ya que introdujo las máquinas, cuyo impacto más notorio hasta el día de hoy es observado en el mundo laboral.

Actualmente, ya vamos en la cuarta revolución industrial, dominada por los avances de inteligencia artificial (AI) y la automatización del trabajo. Este último cambio llegó para quedarse pero la profundidad de su impacto todavía es desconocida.

 

Este desconocimiento provoca mayor inseguridad todavía. Ya está generando incertidumbre en la fuerza laboral a nivel generalizado. Cada vez más máquinas están haciendo en minutos el trabajo manual que demoraba días a personas. No es de extrañar, entonces, que teman ser reemplazadas por la tecnología.

 

Como resultado, la duda relacionada a la automatización afecta todo ambiente laboral, no importa la industria. Si la empresa no maneja bien las expectativas y rechazo que provoca esta nueva realidad, verá cómo perjudica su clima laboral sin siquiera haberlo instalado en sus procesos.

 

Resulta clave que las personas manejen información sobre su futuro laboral. Si la organización está consciente de los cambios que vendrán a mediano y largo plazo en cuanto a automatización, debe transmitirlos al personal de una forma empática y diseñar planes de acción que lo reflejen claramente.

 

Parte del mensaje que debe enviar la empresa debe precisar el alcance de la automatización así como su utilidad para el negocio; explicar cómo mejora el funcionamiento, cómo reduce factores de error y optimiza la calidad del trabajo.

 

Igual de importante es explicar el efecto práctico de la automatización en sus tareas y responsabilidades. ¿Qué procesos cambiarán? ¿Qué seguirá igual? ¿Qué valor aporta este cambio a su desarrollo profesional?

 

¿Cuáles son las actividades más propensas a ser automatizadas?

 

La automatización no significa que todo será gobernado por máquinas y robots. El avance tecnológico afectará a algunas actividades más que otras, pero no a ocupaciones completas, según un estudio realizado por la consultora McKinsey.

 

Es más, de acuerdo al reporte, menos de un 5% de los trabajos son potenciales candidatos a la automatización completa, pero casi todas tienen componentes o actividades particulares que pueden ser realizadas bajo esta modalidad..

 

¿Qué trabajos corren más riesgo?

 

Según un estudio de McKinsey que comprendió el análisis de 800 tipos de trabajos en 46 países, al 2030 las máquinas serán capaces de reemplazar cerca de 800 millones de empleos.

 

Los trabajos más propensos a este cambio son los que requieren esfuerzo físico y operación de maquinaria en un ambiente predecible; labores repetitivas y específicas en rangos de espacio y tiempo determinados, donde los cambios son fáciles de anticipar, tienen un 78% de probabilidad de ser automatizadas.

 

En particular, las áreas de construcción & manufactura (carpintería, pintura, uso, soldaduras) y servicios de alimentación (cocina, procesos de preparación, manipulación de alimentos, gestión de cadenas de frío, atención a la mesa, servicios de bar, limpieza y recolección de basura) son los que más posibilidades de automatización tienen, con más de 70%.

 

En tanto, los sectores con medianas probabilidades de automatización son recolección y análisis de datos y documentos (60%), ya que todavía hay elementos en este quehacer que no son predecibles. El mismo porcentaje aplica para ciertas labores forestales, como la tala de árboles, o la crianza de animales en el rubro agropecuario.

 

Los servicios de empaquetamiento y envíos del comercio tanto minorista como mayorista (conducción de maquinaria, servicios de delivery) son un caso particular, con altas y bajas posibilidades de automatización según sea el caso.

 

Si bien todavía sería complejo automatizar la conducción de camiones a larga distancia, debido a los imprevistos que surjan en las rutas, ya es posible observar el reemplazo de conductores en segmentos de transporte de trechos cortos.

 

El último caso en Chile ya es un hecho, ya que en la nueva línea 6 de Metro de Santiago no hay conductores humanos ni cajeros que vendan boletos.

 

Asimismo, en la mina Gabriela Mistral de Codelco el uso exclusivo de camiones autónomos es todo un éxito, explica la revista Minería Chilena.

 

En tanto, los trabajos con mayor dificultad de automatizar con las actuales tecnologías involucran el uso intensivo de conocimiento así como relaciones humanas directas, como es el caso de gestionar y desarrollar a personas (9%), así como la aplicación de experiencia o trabajo creativo (18%).

 

Le siguen la atención primaria y consultas médicas en salud y la labor de docencia en educación (30%.


Nueva llamada a la acción

Para más información puedes ver la guía de 5 Prácticas que aportan al clima laboral de tu empresa


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